Chile – Argentina en una fría madrugada de Otoño
Por Juan Pablo Villalta
Luego de algo más de 3 años, vuelvo a ver la Cordillera, detrás del Elefante Blanco. No es que esté de regreso en Santiago, no. Sigo en la ciudad de Robin Hood. Es más, estoy a pocas cuadras de la estatua que recuerda al noble ladrón.
Luego de algo más de 3 años, y ya muy cerca de mi regreso, por fin encontramos un lugar adecuado, con la conexión de cable necesaria, y sillones espectaculares. El motivo? Chile-Argentina. La hora? 12.15 AM. La ilusión? la de siempre, un triunfo. El presentador del mítico Sky Sports 1 remarca los 35 años que han pasado sin que Chile le gane a Argentina. ‘Eso es mucho tiempo!’, exclama un amigo inglés a mi lado, soltando una carcajada despectiva. Y la verdad, suena a mucho tiempo.
El comentarista estelar es Osvaldo Ossie Ardiles, toda una leyenda por estos lados. Recordará alguien que las atrocidades y sinsentidos de la dictadura argentina le hicieron jugar con el número 1 en la camiseta en el Mundial del 82? Bueno, siempre se ha dicho que esas mismas injerencias políticas favorecieron fuertemente el título argentino 4 años antes. Lo que es yo al menos, eximiría de varias culpas a Pinochet y sus secuaces si nos hubieran dejado como legado una Copa del Mundo en nuestras vitrinas.
Ardiles comenta como jugaba. O como yo recuerdo que lo hacía: tranquilo, pausado, con acento rioplatense aunque hable en inglés. Con esa seguridad típica, augura un rotundo triunfo de los visitantes. Messi, Aguero, Zanetti y Tevez parecen darle la razón. Será Ardiles el símil de nuestro Parraguez? Tal vez él también mereció jugar en Europa y ganar una Copa del Mundo. En fin, la diferencia entre nacer en uno u otro lado de la Cordillera.
Así que luego de algo más de 3 años, vuelvo a ver el Estadio Nacional. Está a tope, reluciente, desbordante. De qué equipo es ese estadio?, pregunta otro inglés. Cómo explicarle que de ninguno, o más bien de todos? Cómo explicarle que para estos partidos se olvidan todos los colores, salvo el rojo? Cómo explicarle que en ese estadio se torturó y murió gente? Cómo explicarle que ahí se fuma marihuana durante los partidos? Cómo explicarle la adrenalina que se siente estando ahí en las grandes ocasiones, como la de esta noche?
Los equipos ya están en la cancha. La cámara repasa uno a uno en primer plano a los jugadores durante los himnos. Reconozco más caras argentinas que chilenas. Lo mismo me pasa después, cuando aparecen los nombres de los jugadores. Y me pasará durante todo el partido cada vez que aparezca en pantalla un tal ‘Orellana’ comiéndose la cancha como pocas veces le he visto a un jugador chileno.
Qué más se puede decir sobre el partido mismo? Se ganó jugando mejor, con un golazo, corriendo más, defendiendo con fuerza, con garra, velocidad, fútbol y ocasiones de gol. Lo que siempre se soñó.
Tras los abrazos, y aún excitados, salimos a la fría madrugada de Otoño. Decidimos buscar un lugar camino a casa para seguir comentando. Difícil tarea en esta civilizada ciudad. Pero no imposible.

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